Tratamiento antiobesidad y salud

Obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, son las nuevas epidemias del siglo XXI, todas ellas como resultado, en gran parte, del estilo de vida occidental. El estrés, el tabaco, el sedentarismo y los desequilibrios alimentarios esconden, de forma importante, las causas de estas enfermedades. Concretamente los desequilibrios alimentarios son una de las causas que más influyen en las enfermedades comentadas, especialmente en el caso de la obesidad, un trastorno crónico que puede limitar la vida de quien la padece de forma considerable.

Esta enfermedad en términos generales se debe a un aumento del aporte calórico por encima de gasto energético del individuo. No obstante, existe un pequeño porcentaje que está sujeto a otras causas como son las endocrinas, las genéticas o las causadas por fármacos. Excluido este grupo, el tratamiento consiste principalmente en dieta, actividad física y apoyo psicológico, aunque existen ayudas complementarias al tratamiento adelgazante como son los medicamentos o fármacos antiobesidad.

Todas estas estrategias han llevado de un modo u otro a éxitos relativos pues existen un gran porcentaje de efectos rebote asociados al abandono por aburrimiento u otras causas que no permiten unos buenos resultados a largo plazo. Este hecho a llevado a buscar tratamientos alternativos antiobesidad como la fitoterapia, acupuntura, hipnosis, ayunos terapéuticos, y un sin fin de dietas milagros. Concretamente de éstas, existe tantas como ideas tontas tengamos. En la dieta de la alcachofa, la de la patata, de la piña, disociada, del Doctor no se quién o no sé cuándo…, su relativo éxito, no depende de los ingredientes que la componen, si no de su bajo aporte calórico. Estas puede llegar a ser perjudiciales para la salud, ya que son muy desequilibradas y no aportan los nutrientes necesarios para un buen funcionamiento de nuestro organismo, hasta el punto de desatar graves desequilibrios en la salud. La defensa de su uso y recomendación debería estar tipificado en el Código Penal como un grave atentado contra la salud pública y no como tratamiento adelgazante más.

Los tratamientos antiobesidad con más éxitos corresponden a los invasivos, es decir, a la intervención quirúrgica. Éste tratamiento no está exento de riesgos, pues puede llevar a muerte súbita, ulceraciones, molestias intestinales, hemorragias.

Actualmente, se están desarrollando estrategias antiobesidad dirigidas a instaurar hábitos alimentarios saludables mediante educación nutricional sin pretender obtener resultados a corto o medio plazo, del tal forma que el tratamiento antiobesidad no sea una obligación o un deseo si no un hábito de vida más. Está en los profesionales de la salud interiorizar estos hábitos suministrando las herramientas adecuadas.

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