La playa, peligros y beneficios
Muchas son las personas que escogen la playa para pasar las vacaciones. Además de los riesgos por el calor, las quemaduras del sol, y las copiosas cenas, debemos ser conscientes de que existen determinadas especies marinas con las que debemos evitar contacto. Aunque normalmente el contacto es accidental, en algunas personas es por curiosidad o desinformación. Las más notables de estas especies son las medusas, los erizos de mar, los peces arañas y las verrugas. Las medusas liberan a través de su superficie, para defenderse o capturar presas, unos filamentos urticantes. Estos son como micro alfileres que están cargados de veneno y penetran en la piel por miles, aún después de muertas. Además suelen moverse en conjunto por lo que es más difícil evadirlas si no estamos alerta.
Los erizos de mar se encuentran normalmente cercanas a los espigones donde se adhieren, aunque hay que tener cuidado pues el oleaje los puede arrastrar hasta la arena. Las púas al penetrar en la piel se fragmentan y causan un gran dolor.
Las verrugas o bellotas de mar (así llamados en algunas áreas del mediterráneo) son crustáceos marinos que viven en los fondos o como parásitos que se adhieren a otros animales. El peligro está en que al ser material calcáreo puede causar cortes en la piel.
El pez araña también conocido como salvariego o pez escorpión es el pez más venenoso de las costas españolas y está ampliamente extendida por todo el litoral. Es un traquínido que vive en los lechos arenosos. Es un voraz predador y permanece al acecho semienterrado o posado sobre el fondo. Aunque tiene un aspecto inofensivo sus aletas dorsales y pectorales poseen unos radios espinosos que están llenos de veneno de singular virulencia y su aleta dorsal tiene una espina conectada a glándulas venenosas.
Todos estos son pequeños peligros que no empañan en absoluto los tremendos beneficios de un descanso en la playa: Aire, agua, yodo, actividad, siesta, familia, amigos, risas, relax, lectura y tiempo, para hacer o no hacer nada. Para disfrutar del relajante sonido del oleaje y del beneficioso masaje de la arena bajo nuestros pies.

Publicado el 13 Julio, 2007
1 comentario
A través de la educación, de ideas innovadoras y de cierto grado de flexibilidad, se puede motivar a los trabajadores para que elijan opciones saludables. Proporcionar zumos de frutas y agua en la oficina, ofrecer vales para tiendas o restaurantes que sirvan comida sana y asegurarse de que haya una opción sana en la cafetería del personal son sólo algunas de las medidas que ayudarían a construir una cultura de la alimentación saludable en el trabajo. De forma similar, puede fomentarse activamente el ejercicio: subvencionando la afiliación a un gimnasio, teniendo un horario laboral flexible que permita la práctica deportiva, organizando partidos de deportes en equipo como el fútbol o el baloncesto después del trabajo, asegurando el acceso a sistemas para aparcar bicicletas y animando a utilizar las escaleras en vez de los ascensores (cuando esto sea posible) se impulsaría un entorno de trabajo más sano y lleno de energía para los empleados.
El verano en el hemisferio norte es en términos generales, y sobre todo últimamente con el cambio climático, un tiempo de calor (mucho calor). Debemos tomar ciertas medidas para proteger nuestra salud cuando sube la temperatura, y sobretodo los niños menores de cuatro años , las personas mayores de 65 o aquellas que tengan problemas crónicos de salud o dependencia. Pero no sólo estos colectivos deben tomar medidas de precaución sino todos, pues la sobrecarga que causa el calor en nuestro organismo es considerable. Para mantener la hidratación y reponer las sales minerales, es importante beber suficiente liquido (dos o tres litros de agua a diario), así como tomar zumos o gazpacho, comer frutas, ensaladas y verduras.